Miércoles, 16 Mayo 2018 10:11

¿Qué es y cómo curamos el Síndrome del Túnel Carpiano?

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¿Te duele la muñeca? ¿Te resulta imposible realizar labores tan cotidianas como coger la taza del desayuno o lavarte los dientes? Tal vez sea porque el nervio mediano de tu muñeca está comprimido o pinzado, es decir, sufres el Síndrome del Túnel Carpiano.

Síntomas

 

Como en toda enfermedad o trastorno, los síntomas comienzan paulatinamente. El nervio mediano es el encargado del movimiento y de la sensibilidad de la palma de la mano, del pulgar, el índice, el medio y el anular, por lo que los síntomas comenzarán en esas zonas. Empezaremos sintiendo calor, calambres, hormigueo, debilidad o entumecimiento. Es habitual que estos síntomas aparezcan durante la noche y en personas entre 30 y 60 años.

 

A medida que avanza el tiempo, estos síntomas comienzan a aparecer también durante el día, agravándose e impidiendo realizar tareas cotidianas e incluso haciendo imposible la distinción de los cambios de temperatura en la zona afectada, apareciendo dolor en la muñeca y el antebrazo.

 

Causas

 

Pueden ser numerosas las causas del Síndrome del Túnel Carpiano, encontrándose entre ellas la realización de movimientos repetitivos con la muñeca y el uso de herramientas manuales vibradoras. Entre otras también encontramos las fracturas, la artritis, los quistes, las infecciones, la obesidad, la retención de líquidos, el alcoholismo, la diabetes o simplemente haber nacido con el túnel del carpo pequeño.

 

Todo ello provoca que se ejerza una excesiva presión sobre los tendones del túnel carpiano y el nervio mediano, generando un pinchamiento que deriva en esta patología.

 

Tratamientos

 

Dependiendo del tipo de síndrome, se abordará uno u otro. En aquellos casos en los que se deba a una causa conocida (diabetes, artritis reumatoide, obesidad…) se abordará el tratamiento de la causa primaria en cuestión.

 

Si, por el contrario, no existe una causa más que las malas posturas y los movimientos repetitivos de la muñeca los tratamientos pueden variar: desde adoptar unos hábitos de movimiento menos traumáticos, la utilización e inyección de corticoides y la inmovilización de la articulación gracias a una férula. En casos extremos, será necesaria incluso la cirugía.

 

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